"La clave para pensar claramente es evitar la lógica circular, eso es todo" Goldratt
Teoría de Restricciones y su Proceso de Pensamiento PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Orlando Aguilar   

Hoy, más que nunca, el cambio que conduzca a una mejora es esencial para satisfacer las expectativas; (¡No todo cambio es una mejora!). Los clientes esperan pagar un precio justo por mejores productos y servicios. Los accionistas esperan hoy mayores rendimientos. Hoy, más que nunca, los empleados esperan tener un puesto asegurado. ¿Cómo lograr, hoy, mañana y siempre estos objetivos, si la administración está con la constante presión de mantener los costos bajo control?

Prefacio

La teoría de Restricciones- (TOC: Theory of Constrains)- en sus últimos 16 años de difusión considera que la causa raíz de todos los males que aquejan a casi todas las organizaciones se debe a que son estructuradas, manejadas y evaluadas por partes, (departamentos, secciones, etc.) y no como una organización integral; como un todo. Algunos resultados de lo anterior son:

-rendimientos menores de los esperados,

-dificultades para asegurar y mantener una ventaja estratégica y competitiva,

-fuertes dificultades financieras,

-estar siempre apagando incendios,

-dificultades para llenar las expectativas reales de los clientes,

-convivencia con conflictos crónicos sin resolver entre las distintas partes que conforman la organización, y cuya única salida es “echarle la culpa al otro”,

-generación de soluciones particulares que atacan los síntomas y no la causa raíz de los problemas de la organización como un todo.

Una vez que son removidas las barreras que impiden que las partes trabajen sincronizadamente y que se tenga conciencia que forman parte de un sistema integral, se logrará una notable y continua mejora en todos y cada uno de los problemas que se mencionaron antes.

¿Qué bloquea a las organizaciones para derribar tales barreras? ¿Cómo resolver el conflicto crónico entre estar presionado para lograr objetivos de corto plazo- lo urgente- y la necesidad de planear el futuro- lo importante - que conlleva a las dificultades de balancear los riesgos del cambio con las oportunidades que se crean?

¿Es urgente e importante cambiar? ¿Es posible usar el cambio para crear una ventaja competitiva? ¿Es posible hacerlo rápido, sin riesgo y a bajo costo y simultáneamente crear y desarrollar un plan estratégico que nos permita garantizar en el futuro las oportunidades que nos proponemos?


Introducción

Hoy, más que nunca, el cambio que conduzca a una mejora es esencial para satisfacer las expectativas; (¡No todo cambio es una mejora!). Los clientes esperan pagar un precio justo por mejores productos y servicios. Los accionistas esperan hoy mayores rendimientos. Hoy, más que nunca, los empleados esperan tener un puesto asegurado. ¿Cómo lograr, hoy, mañana y siempre estos objetivos, si la administración está con la constante presión de mantener los costos bajo control?

A la luz de las constantes presiones competitivas y un mundo cambiante, el no ajustarse al cambio –no cambiar- es cederle el paso a la competencia. Por lo tanto, es necesario entender que mejorar continuamente significa cambiar.

Mejorar continuamente implica, hoy y en el futuro:

-Proveer productos y servicios que constituyan soluciones a los problemas de los clientes,

-Ofrecer productos y servicios acordes con la demanda del mercado,

-Controlar y sincronizar la variabilidad en los procesos internos de la organización,

-Desarrollar y utilizar indicadores de ejecución que evalúen el comportamiento global de la organización; como un todo,

-Retribuir a los empleados por su contribución al cambio.

Algunas organizaciones han comprendido que en vez de reaccionar al cambio, o dejarse llevar por la corriente; implementar un proceso de mejora continua constituye una absoluta necesidad. Para estas organizaciones un proceso de mejora continua significa resolver de manera más rápida y efectiva las siguientes preguntas, cada vez:

  • ¿Qué cambiar?

  • ¿Hacia qué cambiar?

  • ¿Cómo implementar el cambio?

El proceso de Teoría de Restricciones. La analogía con el diagnóstico médico.

TOC aplica el proceso de pensamiento de causa-efecto utilizado en las ciencias exactas para entender, proponer y ejecutar cambios de mejora en las organizaciones con o sin ánimo de lucro. El proceso que lleva a cabo un médico de consulta con su paciente es una excelente analogía para explicar cómo TOC realiza un proceso de recomendación -facilitador- para enfrentar el problema raíz de las organizaciones.


Al sintetizar el proceso que lleva a cabo el médico con su paciente, encontramos:


  1. Diagnóstico: Conocedor de la inutilidad de tratar los síntomas, el médico comienza por hacer una lista real de los síntomas y utiliza el proceso causa-efecto para determinar la causa subyacente de todos ellos, -la enfermedad- o causa raíz de todos los males. Es decir, le apunta a la pregunta: ¿Qué cambiar?

  2. Diseño de un plan de tratamiento: Considerando la unicidad del paciente y su diagnóstico, el médico diseña un plan de tratamiento que ataque de raíz la enfermedad, (Ej.: quimioterapia). Además propone qué otras medidas adicionales deben tenerse en cuenta acorde con el tratamiento, (Ej.: medicamentos, descanso). El médico, también está en capacidad de detectar que efectos colaterales se pueden presentar y propone medios para eliminar, controlar o mitigar sus consecuencias. Todo con el fin de que el paciente recobre su salud. Es decir, el médico le apunta a la pregunta: ¿Hacia qué cambiar?

  3. Ejecución del plan de tratamiento: Teniendo en cuenta la unicidad del paciente y su diagnóstico, se ejecuta el plan utilizando y coordinando los recursos humanos y físicos con que cuenta la organización específica de salud. Es decir, el médico le apunta a la pregunta: ¿Cómo implementar el cambio?

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Aplicando TOC a las organizaciones

El proceso que utiliza TOC para recuperarle la salud a las organizaciones (o resolver cualquier otro problema) es similar al descrito, sólo que usa una terminología apropiada a las mismas. En TOC, el proceso esta circunscrito a la solución de las 3 preguntas claves; ¿Qué cambiar?, ¿Hacia qué cambiar? Y ¿Cómo implementar el cambio?.

 
  1.  ¿Qué cambiar? Un presente lleno de vicisitudes.
    De una lista de síntomas observables, (disminución en las ventas, incumplimiento en los tiempos de entrega, pérdidas financieras, inestabilidad laboral, altos inventarios, altos gastos operativos, etc.) y mediante el proceso de causa-efecto se identifica la causa raíz que genera todos los males de la organización. En las organizaciones la causa raíz tiene que ver con un conflicto no resuelto, que se ha vuelto crónico y que mantiene a la administración atrapada en una constante lucha, enfrentados: (mercadeo contra ventas; objetivos a corto plazo contra objetivos a largo plazo; centralización contra descentralización; procesos contra resultados; etc.). Este conflicto crónico no resuelto es la causa raíz y cuyos efectos devastadores en la organización se ven reflejados en decrecimiento de mercados, débil estructura financiera y mucho dolor. Para aliviar estos efectos, es común que las organizaciones creen políticas, medidores y procedimientos (paños de agua tibia) que deben ser cambiados, reemplazados o eliminados cuando se trate la causa raíz.
  2. ¿Hacia que cambiar? Hacia un futuro más halagador.
    Los resultados que se obtienen de la operación diaria de la organización y que no nos satisfacen hoy, son consecuencia de practicar hoy, políticas y procedimientos, y utilizar medidores que fueron diseñados e implementados en algún tiempo del pasado cuando la realidad era muy diferente a la actual y que estaban basados en unos supuestos, -modos de pensar y actuar, paradigmas- que ya no producen los resultados esperados, precisamente porque la realidad ha cambiado. Retar dichos supuestos, confrontar su validez actual, constituye el principio del desarrollo completo de una solución –plan, estrategia- que ataque la causa raíz y por consecuencia lógica, ataque todos los síntomas actuales. Al igual que el tratamiento médico, la estrategia debe considerar los cambios necesarios que hay que realizar y que apunten a atacar la causa raíz y asegurarse que la organización recupere su salud. Consecuentemente, los cambios planteados deben apuntar a cambiar, reemplazar o eliminar las políticas, los medidores y los procedimientos que actualmente impiden que la organización logre el resultado final esperado como un todo. Dentro de la estrategia debe considerarse los efectos negativos colaterales, -miedo al cambio, incertidumbre, desconfianza, etc., - con el fin de eliminarlos, capitalizarlos o mitigarlos y así complementar la estrategia para que sea una solución ganar-ganar para todos los involucrados, (clientes, accionistas, proveedores, trabajadores, Estado). Aunque la estrategia indique que se trate de un cambio radical profundo en la cultura de la organización es indispensable cuantificar los logros producto de la implementación de la misma, (aumento en ventas, disminución de tiempos de entrega, reducción de inventarios, control de gastos, etc.). En otras palabras, la estrategia debe conducir a la organización a ganar dinero, si no es así, es una mala estrategia.
  3. ¿Cómo implementar el cambio? Pasar del triste hoy al mañana esperado.
    Considerando la unicidad de cada organización, se desarrolla un plan de implementación de la estrategia que permita a la organización hacer la transición del presente que agobia y atenaza a un futuro amable, cómodo y competitivo. El plan debe detallar qué acciones se deben realizar, para lograr qué objetivo intermedio, en qué orden y cuándo se deben realizar otras acciones que conduzcan a los siguientes objetivos intermedios hasta lograr el objetivo final, y finalmente, quiénes son los responsables de llevarlas a cabo. Aunque se sepa que el cambio es necesario y puesto que los paradigmas se han arraigado de tal manera que se han generado fuertes hábitos de comportamiento y pensamiento, es previsible que los involucrados inconscientemente o concientemente desarrollen resistencia al cambio que puede bloquear cualquier estrategia y plan, por lo tanto, es absolutamente necesario construir consenso, compromiso y trabajo en equipo para implementar el cambio requerido. El cambio debe implicar soluciones ganar-ganar y de bajo costo, efectivo en el menor tiempo y con resultados cuantificables.

Objetivos de cada paso

 3 preguntas

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¿Cómo puede contribuir la Teoría de Restricciones a mantener un Proceso de Mejora Continua?

 

Todas las empresas están buscando que su Proceso de Mejoramiento Continuo sea exitoso y perdurable. Para que sea exitoso es necesario tener un líder desde la Alta Gerencia, que sea carismático en la promoción del proceso permanentemente. Y para que sea perdurable, es necesario que se formen líderes constantemente, en todas las áreas. Cuando se apoya el Proceso de Mejoramiento Continuo en un líder carismático, corremos el riesgo de que cuando no esté, el proceso se vaya muriendo. ¿Cómo se logra que en la empresa exista un ambiente que permita que todos asuman un liderazgo para que la empresa sea mejor globalmente?

Se ha encontrado que existen dos paradigmas muy arraigados que al ser retados guían a encontrar la dirección de una solución que nos permita resolver ese problema. Primero: es una práctica común que cada área busque sus propios medidores de éxito. Y un segundo paradigma, que resulta de estos medidores, el cual es una práctica común, que cada área construye y promueve un lenguaje particular que explica sus comportamientos. Y este lenguaje hace que se perciba la necesidad del éxito de la tarea de cada área, o la necesidad de explicar su fracaso, en forma aislada.

Si cada área busca sus propios medidores de éxito, y se piensa que la suma de los éxitos de cada área se refleja en el éxito de todos, entonces se alienta a que todos traten de ser mejores. Entonces, se evalúa globalmente sumando éxitos y restando fracasos. Y para tener control del éxito, o evaluación del fracaso de cada área, de acuerdo a esos medidores, se construye un lenguaje local, que protege y une a cada persona del área, y los diferencia de los demás. Los ejemplos están a la vista. De una forma se mide y se habla en el área financiera, o en el área de mercadeo, o en el área de sistemas, o de producción, o de personal, etc.

Pero resulta que el éxito de todo el proceso depende de la capacidad del eslabón más débil. La capacidad de un proceso depende de la capacidad del eslabón más débil. El eslabón más débil es el que determina la resistencia de la cadena. Lo cual significa que si a cada eslabón, distinto del eslabón más débil, se le adiciona capacidad, eso no implica que se aumente la capacidad de toda la cadena. Es decir, el éxito de la empresa no es la suma de los éxitos de cada área de la empresa.

Y entonces ¿cómo se mide el éxito de un proceso? Por su capacidad de generar resultados al final del proceso. El resultado del proceso es el resultado del tipo de enlaces y de la estructura de los eslabones de una cadena. En una cadena son importantes los eslabones, pero en función de los enlaces. Un enlace es lo que integra los eslabones. Un enlace es lo que le entrega un área a la siguiente para que puedan hacer parte de un proceso.

Y el enlace que determina globalmente cómo debe ser la capacidad de transmisión de resultados locales es el enlace alrededor del eslabón más débil. Dado que el eslabón más débil es quien define la capacidad del proceso, el ritmo en que produce define el ritmo de toda la cadena, y lo que ese eslabón necesita para producir es lo que le deben entregar los demás eslabones, a través de sus enlaces. Eso significa que lo que produce el eslabón más débil, la cantidad y la forma como lo produce y lo entrega, define el carácter del resultado global del proceso. Es así de sutil y contundente.

El proceso necesario y suficiente para comprender globalmente cómo mejorar una empresa, consiste de las siguientes etapas:

1.      Entender la Meta del Proceso, enmarcada dentro de las condiciones necesarias de hacer más dinero hoy y en el futuro, satisfacer a los accionistas, a los consumidores y a los empleados, simultáneamente.

2.      Definir los eslabones de la cadena y sus enlaces.

3.      Identificar el eslabón más débil. Identificar la restricción del sistema.

4.      Explotar el eslabón más débil. Lograr que le ofrezca al sistema toda su capacidad, que es la máxima capacidad de todo el proceso. Explotar la restricción.

5.      Subordinar todos los demás eslabones y enlaces para ayudarle al eslabón más débil. Subordinar y sincronizar todas los demás procesos al comportamiento de la restricción.

6.      Si ya no se puede obtener más capacidad del eslabón más débil, se debe buscar la mejor forma para aumentar la capacidad del eslabón más débil. Aumentar la capacidad de la restricción. 

7.      Cuando ese eslabón ya no sea el eslabón más débil, entonces vuelva al punto 3 porque siempre habrá una restricción.

8.      No dejar que la INERCIA genere nuevas restricciones. Esto garantiza que se de un Proceso de Mejora Continua

La garantía de que este proceso funcione es que todas las áreas de la empresa conozcan y comprendan las relaciones causa-efecto fundamentales, que les permitan evaluar el impacto de sus decisiones y acciones locales sobre la Meta del proceso. Y esas relaciones causa-efecto se integran en un lenguaje que le permite a las personas entender que la suma de las mejoras locales no es igual a la mejora global. Es un lenguaje orientado a identificar dónde enfocarse localmente para ser mejor globalmente.

 

Conquistando la Resistencia al Cambio 

TOC ha desarrollado un proceso basado en la sicología del cambio que apunta sistemáticamente a las preguntas que se hacen las personas frente a la necesidad de implementar un cambio. Este proceso está dividido en 6 etapas que constituyen los 6 niveles de Resistencia al Cambio.

 

1.      ¿Hay consenso en cuanto al problema a resolver?. Identificar la restricción. Identificar la causa raíz

2.      ¿Hay consenso sobre la dirección que se le debe dar a la solución?. Siguiendo la analogía médica, se hace quimioterapia; se opera o se administran medicamentos. ¿Hay consenso sobre cómo explotar la restricción?

3.      ¿Hay consenso en cuanto a que la solución planteada produce los resultados esperados? ¿Hay consenso en cuanto a la cuantificación de los resultados globales? ¿Qué van a ganar los involucrados en el cambio?

4.      “La solución es buena, pero......”, o, “La estrategia es buena, pero qué pasará con.........”  Análisis y manejo de los efectos negativos de la implementación de la estrategia. Subordinar los procesos al manejo de la restricción. ¿Quién puede salir lastimado?

5.      “¿Cómo diablos se van realizar los cambios?” Definición de obstáculos para implementar la solución ajustada. Diseño, manejo, y control del plan de acciones. Formación y coordinación de equipos de trabajo. Asignación de recursos. ¿Quiénes son los responsables?

6.      Miedos internos no expresados. ¿Las personas de la organización tienen un alto/bajo grado de confianza en la Gerencia? ¿Las personas de la organización están acostumbradas a tomar acciones por sí solos sin tener que verificar cada decisión con sus jefes?

 

Si estas preguntas no son resueltas de una manera franca y efectiva tanto por las personas que implementarán el cambio como por las que se verán directamente implicadas; el cambio propuesto -estrategia – va ser muy difícil  lograrlo.

 

En las últimas dos décadas, muchas organizaciones se han beneficiado como resultado de aplicar TOC y sus procesos de pensamiento con resultados significativos y cuantificables.

 

 Independent Study

                                                                                                                          
                                                                                                               

Bibliografía y Notas

1-. La Meta. Un Proceso de Mejora Continua. Eliyahu Goldratt.

2-. No fue la suerte. Eliyahu Goldratt.

3-. Portal de Internet del Instituto Avraham Goldratt.  www.goldratt.com